1969
ASÍ RELATÓ DON GABRIEL: En el año 1969 cuando no existía siquiera la organización comunal en estas veredas, nos reunimos un pequeño grupo de personas: Alejandro Rendón, Andrés Pineda y otras cuyo nombre no recuerdo, para dialogar acerca de la necesidad de construir un acueducto, ya que las gentes, sobre todo las del sector llamado "La Cuchilla" y del "Alto de la Fonda", tenían que ir hasta las partes más bajas donde existían algunos pozos para poder obtener este precioso y vital líquido; allí reunidos mirando que la comunidad era demasiado pobre, sin recursos económicos, decidimos enviar una solicitud al Comité Municipal de Cafeteros, para lo cual colaboró de inmediato la profesora de la Escuela señorita Mercedes Ríos Castañeda, que también se encontraba con nosotros. Pocos días después de haber enviado dicha solicitud tuvimos en la región una visita de algunos representantes tanto del Comité Municipal, como Departamental; para esa visita ya se sumaba la vereda El Uvital pues, el señor Heriberto Valencia que era natural de la "Quiebra", pero que ya residía en el Uvital, se hizo presente para exponer ante los representantes del Comité, como en esa vereda también estaban en igual situación y tenían la misma necesidad que en la Quiebra.
1970
El Honorable Comité de Cafeteros decidió hacer un estudio global de todas las veredas del oriente fredonita y fue así como aprobó la construcción de un acueducto para toda la región. Hizo todos los trámites pertinentes de esa época, y construyó asumiendo el costo presupuestal en un ciento por ciento, dándole el nombre de acueducto piloto. Hizo entrega de este a la comunidad a finales del año 1970; fue construido con una sola bocatoma, la que hasta la fecha beneficia a las veredas desde el Uvital hasta El Plan y consta de dos redes de tubería para la conducción, conectadas al mismo tanque de almacenamiento; una en tubería de Eternit para las veredas en mención, y la otra en tubería galvanizada para la vereda la Quiebra. Puede constatarse que, aunque es un solo proyecto, han sido dos acueductos, porque la conducción del agua ha sido por dos redes diferentes; además, la red de tubería galvanizada que beneficia a la Quiebra, solo estuvo conectada al tanque de almacenamiento por espacio de tres años y medio.
1973
A principios del año 1973 siendo Gabriel Arroyave Vélez el representante legal de la Junta de Acción Comunal de la vereda la Quiebra, la Junta Administradora del acueducto, puso a consideración de la Quiebra el retiro de la tubería unos cien metros más abajo del tanque de almacenamiento; se citó a una asamblea general de usuarios del acueducto y socios de la junta comunal y puesto el caso en consideración de los mismos, fue aceptado bajo la condición de que la junta administradora construyera la bocatoma que se necesitaba para la Quiebra; dicha junta procedió a hacer lo pertinente; la Quiebra confiando en esta, ignoró por seis meses que estos lo que habían hecho era solamente retirar del tanque la tubería y tirarla más abajo al lecho de la quebrada con un pequeño muro, para sostener el tubo, sin desarenador ni protección de ninguna clase, después de haber pasado veintiún años, todavía se puede apreciar dicho muro de concreto que sigue ahí como testigo mudo de los hechos.
1974
En el año de 1974, después de pasar un largo período de verano, motivo por el cual la comunidad no había sentido el perjuicio causado por la anomalía que estos habían cometido, cuando llego el invierno, la comunidad llamó al señor Gabriel Arroyave para ponerlo al tanto de todo, y dicho señor, aunque personalmente no lo sentía porque nunca fue usuario de ese servicio, visitó con algunos de sus compañeros directivos el lugar donde se suponía que estaba la bocatoma y, cuál sería la sorpresa de la Comisión al no encontrar nada. En vista de que no se tenían recursos económicos de ninguna clase, el señor Arroyave Vélez decidió personalmente pedir ayuda al alcalde de la época señor Jorge Mejía Ossa, quien muy amablemente prometió ayudar; pero cuando revisó los archivos dijo que iba a ser muy difícil porque había constancias del dinero que él le había dado al presidente de la Junta del Acueducto, señor Heriberto Valencia Cuervo, y que por favor se le citara al despacho. El señor Valencia se presentó y después de ser indagado, sus respuestas fueron tratando de desmentir las versiones del señor Arroyave, y después de ser escuchado, el Señor alcalde le pidió que le hiciera los descargos por escrito. Posteriormente ese mismo día le dio al señor Gabriel Arroyave, una orden para retirar 3 bultos de cemento del almacén municipal y le dijo que volviera a la semana siguiente para ver en qué forma nos podía colaborar con algo más. El señor Heriberto corrió con mejor suerte que la comunidad, porque a la semana siguiente trasladaron al señor al alcalde, fue por eso que no pudimos construir sino lo poco que se ve, simplemente un semidesarenador.
1985
A pesar de todo esto, las gentes de la vereda fueron tolerantes y siguieron dependiendo de esta junta por un lapso aproximado de 12 años; la Quiebra tenía muy pocos problemas en su red principal de conducción, pero si en las domiciliarias por eso tenían que recurrir a la Junta Administradora para conseguir prestadas algunas herramientas, pero siempre encontraban dificultades, optamos por solicitar permiso al Comité de Cafeteros para conformar nuestra propia Junta Administradora. Por algunos inconvenientes de los usuarios no fue posible reunirlos a finales del año 1985; además, la Junta Administradora acusaba a los usuarios de la Quiebra de ser morosos para pagar las tarifas, y debido a la pasividad para reunirse, la acusación tomó fuerza y todo era más difícil.
1986
El señor Gabriel Arroyave, en vista que no se resolvía nada, y un poco disgustado con los demás usuarios por su conformismo, tomó la determinación de citar a los usuarios a una asamblea de carácter urgente en la Quiebra" y se pudo comprobar que las acusaciones de la Junta Administradora, eran falsas y, por el contrario, pagaban por anticipado. Todo lo anterior motivó más al señor Arroyave, para seguir adelante, dedicándose a reunir todas las pruebas para desvirtuar todo lo que él consideraba una falsedad. Teniendo todo reunido, ya en el año de 1986 envió de nuevo a nombre de la comunidad una solicitud al Honorable Comité de Cafeteros para conformar su propia Junta Administradora, lo cual obtuvo respuesta afirmativa por escrito firmada por el doctor Mario Gil. Conformada la junta quedó solucionado todo el problema que tenía la comunidad con esa administración, y nunca más se someterá a ser administrada por ninguna organización que no sea de la misma comunidad.
1989
En cuanto al nuevo acueducto Multiveredal en lo que se relaciona con las veredas de la Quiebra al Plan, esta última por intermedio de la Junta de Acción Comunal, hizo la solicitud en el año de 1989 y para finales del mismo fue aprobado el estudio técnico, pero no fue posible realizarlo porque era necesario conseguir otra fuente para anexarla a la existente. Posteriormente, la comunidad de la Quiebra solicitó al Honorable Comité de Cafeteros la ampliación siquiera en parte de red principal de conducción, ya que se pensaba que el problema de esa vereda radicaba en el pequeño diámetro de la tubería al inicio de la conducción.
1991
(En el texto original se menciona la aprobación de dos solicitudes para la Quiebra en el año de 1991; ese detalle está integrado en el relato general y aparece más adelante en la narración completa).
1992
A mediados de 1992 fue aprobada esta solicitud y le correspondió la visita ocular al foro de la fuente, al señor Alberto Gaviria quien era el jefe de esta zona. En compañía del señor Gabriel Arroyave se dirigieron a la quebrada, al sitio de la bocatoma, y al sostener un amplio diálogo sobre el real estado del acueducto y que este ya tenía 25 años de servicio, el señor Gaviria manifestó que ya no se podía hablar de una ampliación o reforma parcial, sino de una reconstrucción total de la obra, y este sería su informe al Comité para la realización del estudio ya que allí se contaba con agua suficiente para la región. Estando allí el señor Gaviria le pidió al señor Arroyave que, si podía ayudar a la comunidad o la junta del acueducto de las otras veredas para conseguir el caudal necesario para el resto de la región, ya que hacía 3 años se había aprobado la obra y no se había podido hacer por falta de agua. El señor Gabriel Arroyave se dedicó a investigar de nuevo por las partes altas de la vereda con resultados negativos, hizo memoria y recordó que en la vereda Piedra Verde aparentemente sobraba un poco de agua, decidió hablar con el señor Jesús María Maya Presidente de la Acción Comunal y le pidió que le motivara a los habitantes para que le cedieran ese sobrante para solucionar el problema, y dicho señor le indicó y fueron juntos al lugar y gracias a él podemos decir que lo que fue un sueño, ahora ya es una realidad.
1995
Empezamos a entrevistarnos con los propietarios de predios y fincas por donde deberían pasar las redes, siendo los primeros los señores Posada, por intermedio de su representante el señor Leocadio, el cual nos manifestó que con ellos no había ningún problema en cuanto el agua, pero en cuanto a las fajas de terreno por donde pasarían las redes, los interesados tendrían que comprarlas, y ellos estarían dispuestos a negociarlas. En este momento el representante de la Junta Administradora era el señor Gabriel García y como Tesorero el señor Hernando Mejía. Se hizo una asamblea general de usuarios, en esta presentaron renuncia los señores: presidente y tesorero. Se pasó a postular las personas para cubrir las vacantes y se postuló para presidente al señor Oliverio Cardona Figueroa, que hacía poco vivía en el Uvital pero era usuario. Para Tesorería se postuló a la señora Cecilia Pareja Vanegas los cuales fueron elegidos por aclamación, quedando la junta conformada de la siguiente forma: presidente: Oliverio Cardona Figueroa, Tesorera: Cecilia Pareja Vanegas, secretaria: Gilma Vasco Vélez, Fiscal: Amanda Álvarez. De aquí en adelante seguimos trabajando juntos, el señor Hernando Mejía, quien había empezado con el señor Gabriel Arroyave y el señor Oliverio Cardona quien, como representante legal de la junta, quedó facultado para firmar la documentación necesaria durante los tramites que debería realizar para el proyecto. Conocedor de todo como era el alcalde de turno señor Héctor Patiño Acevedo, presentó un proyecto de acuerdo al Honorable Concejo municipal, para que le aprobara a la administración la compra de la faja de terreno a los señores Posada, para pasar las redes. Aprobado el proyecto entraron a negociar y se pudo resolver este obstáculo. Los otros propietarios cedieron voluntariamente sus fajas con solo una condición, que la administración municipal y la junta administradora del acueducto, les organizara la carretera con afirmado en el tramo que conduce de Piedra Verde hasta Hervé; para esto se hizo un arreglo de palabra con el señor alcalde, pero como los estudios y elaboración de presupuesto dilataron mucho tiempo, terminó el período del señor alcalde y no se hizo el afirmado. Ya con la elección Gabriel Ignacio Muñoz Gómez como alcalde, se hizo un convenio por escrito para dar cumplimiento a lo exigido por los propietarios para el inicio de la obra. Junio de 1995 empieza la ejecución de la obra, el ingeniero de la zona doctor Andrés Jaramillo y el señor contratista Alberto Patiño, empezaron a llevar materiales. Se presenta el segundo obstáculo, el señor Aníbal Maya reclama por el incumplimiento del convenio para el afirmado. De esto fue informado el señor Gabriel Arroyave en el mes de Julio y de inmediato se trasladó del municipio de Caldas a Fredonia, con la intención de hablar con el señor Oliverio Cardona, y al indagarle el problema, éste le pide que no intervenga para nada que él ya tiene todo listo para dar cumplimiento de la obra. En octubre del mismo año el señor Arroyave recibió dos llamadas telefónicas: una de Fredonia del señor Hernando Mejía, el cual lo puso en contacto con el doctor Andrés Jaramillo y con el señor Alberto Patiño ingeniero y contratista de la obra, quienes le manifestaron que estaba totalmente suspendido el arribo de materiales. La otra llamada fue de Medellín del doctor Ricardo Toro y del señor Martin Usma para manifestarle lo mismo y pidiéndole que interviniera de nuevo en lo que fuera posible para buscar solución a este problema. Este les responde que hasta el momento desconoce por completo las causas del incumplimiento de lo pactado para la carretera y les dejó constancia de la respuesta que le dio el señor Oliverio Cardona dos meses antes.
1996
El señor Arroyave se trasladó de Caldas hasta Hervé para hablar con el señor Aníbal el cual actuaba como representante de los demás propietarios y este le manifestó que se sentían engañados porque no les habían cumplido lo acordado, entonces tomaron la determinación de colocar una cadena con candado para impedir el paso de vehículos cargados, y le explicó en qué términos le había reclamado el señor Oliverio Cardona por el incumplimiento. El señor Aníbal le pidió su concepto sobre lo sucedido, y este le responde que él está en todo su derecho porque todos defendemos lo que es nuestro, porque los compromisos son para cumplirlos; el señor Arroyave estaba informado que el problema era insalvable, por eso interrogó al señor Aníbal ver hasta dónde era cierto que ellos definitivamente se imponían al paso de vehículos por esa vía, porque él, el señor Arroyave se iba a poner al frente del caso, a lo que le respondió que eso era falso que podía hacer todo lo que estimara conveniente. Seguidamente el señor Arroyave se dirigió a hablar con el señor alcalde y después de un amplio diálogo el señor alcalde acepta su posición, pero le dijo que por ahora no se podía hacer nada porque esa versión ya era de orden público. Esto fue el día 14 de octubre de 1995. Posteriormente el señor Arroyave se entrevistó con el señor presidente del Honorable Concejo Municipal señor John Fredy Toro González, para pedirle qué esa Corporación interviniera ya que la solución que daba el señor alcalde era que se llevara, el material en bestias por la calle de herradura, que muchos años atrás era la salida de la Quiebra al municipio de Caldas, desde luego con un costo incalculable y que el municipio no estaba en condiciones de asumir. El señor presidente del Concejo invitó al señor Arroyave a una reunión para el día 2 de diciembre donde estaría el señor alcalde. Allí tuvo la oportunidad de exponer el problema y aclarar algunas inquietudes y versiones, de las cuales el señor alcalde no tenía ninguna culpabilidad. Entonces el señor alcalde retomó el compromiso contando con la colaboración que le prestarían los interesados en la obra, pero las cosas no se pudieron hacer tan pronto como el señor alcalde lo deseaba porqué surgieron varios problemas, entre otros: El factor clima, el demasiado desnivel de la carretera no permitía el tránsito de los carros cargados, pero gracias a Dios en el mes de mayo de 1996, se pudo reanudar el trabajo. Tercer obstáculo: Se estuvo trabajando en Hervé y también en la Quiebra. Los señores contratistas después de un receso del mes de diciembre, iniciaron de nuevo los trabajos, todo estaba normal, sólo falta un pequeño plano para el tanque nuevo. El señor Álvaro Calle había sido comisionado para hablar con el señor Alberto Jaramillo, para pedirle el permiso, porque era lo único que sé iba hacer fuera de la calcomanía antigua, el señor Calle cumplió su compromiso en presencia del Señor Diego, solo que esto fue verbal, pero esto lo podría atestiguar el señor Diego como administrador de la finca. Posteriormente intervino el señor don Jairo hermano del primero y resolvieron oponerse elevando una queja ante Corantioquia y al Comité de Cafeteros, aduciendo que estaban perjudicados y que ese acueducto no tenía los trámites legales.
1997
El día 23 de enero nos reunimos en Medellín en la oficina del doctor Toro, con el ingeniero Carlos Mario a quién le correspondió la visita por parte de Corantioquia. Después de hacerle las aclaraciones del caso y enseñarle la documentación reunida para la obra, este funcionario manifestó que la queja hecha por esos señores, no tenía ningún fundamento. El doctor Ricardo Toro citó a estos señores a una reunión en su oficina para el día 22 de febrero, pero ellos no fueron muy claros en cuanto a los perjuicios que estaban recibiendo, entonces se programó otra reunión con ellos en la Quiebra para que frente a la obra, expusieran su inconformidad y así detectar los perjuicios y buscar las soluciones posibles. Durante la visita los citados señores, como no tenían nada para demostrar, argumentaron que de todos modos como el agua nacía en sus tierras, ellos deben ser beneficiados con algo: o comprándoles el terreno, o indemnizándolos con una partida en dinero cada año, o exonerándolos de impuestos. Esto lo debería hacer el municipio, según ellos, o la acción comunal. Desde el día en que ellos presentaron la queja, el doctor Ricardo Toro suspendió la obra hasta que se pudiera conseguir un permiso por escrito, para garantizarles a los contratistas la tranquilidad para trabajar sin más reclamos. Presentado este otro problema, el señor Gabriel Arroyave se dedicó a dialogar con las personas inconformes, diciéndoles que ni la acción comunal, ni los usuarios estaban en condiciones de resolver nada de lo que exigían; ellos seguían firmes en su petición y que no firmarían nada hasta que no les entregarán un documento firmado por las entidades oficiales, pues estaban seguros que los municipios disponían de dinero para esas cosas. El señor Arroyave le respondió que desconocía esas partidas, pero qué haría lo que fuera posible para que las entidades oficiales Municipio y Corantioquia respondieran con algo positivo. El día 18 de marzo se envió una carta a Corantioquia a nombre de la comunidad exponiendo todas las exigencias de los señores Jaramillo Vélez, y pidiendo una respuesta clara para todos. Como esta Corporación asumió sus funciones el 4 de agosto por motivo de traslado de la sede, programó una visita de oficio la cual le correspondió al ingeniero Héctor Arbey Osorio para dar respuesta a dicha carta. Después de seis meses aproximadamente, de estar visitando estas oficinas hasta dos veces por semana, se recibió la respuesta el día 11 de septiembre. En esa comunicación consignaron dos puntos importantes: Primero: Qué esa institución al hacer concesión de agua, no compromete ni garantiza servidumbre a ninguna de las partes, dejando claro que la comunidad debe buscar un arreglo formal entre las partes, de no llegar a ningún arreglo y el servicio sea requerido para uso comunitario, o sea servicio público, deberá imponerse según artículo de la Ley 130, Decreto 1541 de 1978 hoy Ley 142 de 1994. Pero en lo que se refiere a esta comunidad esta servidumbre está constituida desde hace 27 años. Segundo: se trata de las fajas de terreno que se deben respetar y proteger la fuente, se puede tener en cuenta un diálogo que, sostenido en septiembre de 1994, entre: El señor Mario Zapata Uribe de la UMATA, el señor Oliverio Cardona Figueroa el señor Álvaro Calle y el señor Gabriel Arroyave, con el señor Alberto Jaramillo uno de los propietarios de la finca que se ha mencionado, estando presente el señor Diego, administrador. El tema fue sobre la protección de esos nacimientos y estábamos en total acuerdo, pero todo cambió con la exigencia de que firmaran un documento para ceder las fajas. Ahora ante la respuesta de la entidad a la comunidad, solo nos queda dejar esto en manos de administración municipal para que haga lo que estime conveniente. El día 16 de septiembre en reunión efectuada en el Comité de Cafeteros con los señores: Alberto Jaramillo, el doctor Ricardo Toro, el Señor alcalde de Fredonia Gabriel Ignacio Muñoz G, el señor secretario de Hacienda Nelson Obando Rendón, el señor Oliverio Cardona y el señor Gabriel Arroyave, el doctor Toro dio a conocer la respuesta que había dado Corantioquia el día 11 del mismo mes, donde recomendaba reforestar con especies nativas. El señor Jaramillo decía que no podía someterse a ese programa de reforestación porque ellos tenían los permisos de la corporación para sembrar árboles comerciales desde la orilla de la quebrada. También pedía al señor Jaramillo que a cambio de las servidumbres les fueran reforestadas 12 hectáreas en especies comerciales. El señor alcalde le responde que estaba dispuesto a colaborar en lo que autorizaba Corantioquia, sin que nada quedara fuera la ley, pero esa propuesta no se podía aceptar. El doctor Ricardo Toro le prometió la reforestación de un lote que había desprotegido en otro sector con árboles comerciales, para lo cual ordenó al ingeniero hacer el estudio correspondiente, pero no lo sometió a aprobación, porque el señor Alberto Jaramillo se negó a aceptarlo. Se quedó en espera de la respuesta, pero pasado un tiempo el señor Gabriel Arroyave se presentó de nuevo el día 11 de octubre para indagar por el caso y el doctor Toro le comunicó lo sucedido. Al día siguiente viajó a Fredonia y se puso en contacto con la administración municipal, pues no quedaba otro remedio que aplicar la Ley 142 para las expropiaciones. Después de entrevistarse con el señor alcalde y el señor inspector de policía, no encontraron el documento dónde se encuentra esa ley, el señor Gabriel Arroyave quedó comprometido a buscarla y traer copias para orientarse. El día 21 regresó con el documento y lo dejó en manos de los señores Inspector de Policía León Alberto García y Mario Zapata Uribe inspector de bosques y también se extraviaron. Posteriormente los presentó de nuevo al señor inspector de policía y después de estudiar dicho artículo, le solicitó las constancias de los diálogos sostenidos entre las partes, para tratar de concertar y llegar a un acuerdo, pero cuando se dio cuenta que ya hacía once meses que estábamos en esos trámites, le dijo que ya era indispensable nombrar un abogado para presentar la demanda en el juzgado y esperar el fallo para poder entrar a hacer la expropiación del terreno, pero esto se retrasó un mes más mientras se le informó a la comunidad y se tomó la determinación de nombrarlo. Entonces dio lugar a que el Comité hiciera entrega del acueducto a las otras veredas, en reunión realizada el día 23 de noviembre del año 1996. En el programa se hicieron presentes los propietarios de esos terrenos con el fin de buscar un acuerdo formal. Así se lo manifestó uno de ellos al señor Arroyave pidiéndole de nuevo que le sirviera de intermediario y éste le respondió que ayudaría en todo lo que fuera en favor de la comunidad, porque ya conocían las exigencias de Corantioquia además entre Corantioquia y el municipio hay un convenio para cercar y reforestar la micro cuenca. Los propietarios pedían la reforestación de una y media hectárea, y para esto era necesario entrar a dialogar con esa corporación, porque había que hacer un desvío y a la vez cambio de especies forestales. Si esto se acepta por la corporación, sería posible. De lo contrario no, aunque ellos ya habían cedido la mayor parte de sus exigencias. Si ésta es para ellos inmodificable, habría que llevar el caso al juzgado y esperar el fallo. Entonces decidieron formar una comisión para ir a Corantioquia los señores: Alberto Jaramillo, Mario Zapata y en representación de la comunidad, el señor Gabriel Arroyave. Después de exponer el caso al abogado de la Corporación, este aceptó que se les reforestara el terreno que ellos solicitaban, esta comisión se realizó el día 16 de enero de 1997. El señor Gabriel Arroyave hizo la narración de toda esta historia, que gracias a Dios allí termina, para él un largo calvario que se inició cuando tomó la determinación de colocarse al frente de todos estos trámites con el ánimo de colaborar voluntariamente, para buscar solución a una serie de problemas que se presentan en la ejecución del proyecto de acueducto Multiveredal, porque no se trataba solamente de la Quiebra, sino desde Piedra Verde a Hervé para las aguas de la Chaparrala al Plan, donde fue necesario entenderse con todos los propietarios de fajas, con los cuales se había firmado un acuerdo entre la junta administradora, la comunidad y la administración municipal, para hacer el afirmado de la carretera, el cual incumplieron: la junta administradora y el municipio, perjudicando a los propietarios, los cuales en un momento impidieron el paso con materiales como se dijo antes con toda la razón. Con la intervención del Honorable Concejo Municipal, el Honorable Comité de Cafeteros, ante todo el ingeniero Andrés Jaramillo y el contratista señor Alberto Patiño, quienes brindaron una valiosa colaboración para que este proyecto se cumpliera a cabalidad. No puede decirse que el señor alcalde fue directamente incumplido, porque fue víctima de una versión falsa por parte del representante la junta administradora del acueducto. Hoy después de todo nos sentimos muy felices porque gracias a Dios y a todos los que tuvieron que ver con la realización de este proyecto, hemos podido verlo hecho una realidad, para beneficio de tanta gente que hoy ya lo están disfrutando y con proyección para las generaciones futuras como fue el propósito. El acueducto viejo cumple 28 años, de 1969 a 1997. Hoy se ha culminado la construcción de una nueva obra después de una larga espera de 9 años en solicitudes, aprobaciones la mayor parte de la Quiebra al Plan sin tener el agua, consecución de la misma y legalización, aprobación de dos solicitudes para la Quiebra en el año de 1991 porque no había sido incluida en las otras veredas, a elaboración y consecución del presupuesto y por fin, ejecución de la obra.